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viernes 6 de noviembre de 2009

Médicos advierten: Hipertensos corren más riesgo por el calor

En la población sana en general son los lactantes y ancianos los más propensos a sufrir una deshidratación debido a las elevadas temperaturas. Equipos de hospitales corren peligro ante la fluctuación de energía.


Los hipertensos tienen una mayor frecuencia de crisis hipertensivas en verano debido a que su presión se eleva con el calor.
Esto lo explica el doctor Félix Ayala, director del Hospital Nacional de Itauguá, al momento de mencionar que dentro de la franja de población sana son los lactantes y ancianos quienes tienen una mayor probabilidad de deshidratarse o sufrir una hipertermia (temperatura corporal mayor a los 41°C).
Sostuvo, sin embargo, que la población entera debe evitar el acaloramiento buscando lugares frescos donde refugiarse. Mencionó que la deshidratación por el sudor es rápida e importante, y que la misma debe ser paliada con la ingesta de mucha agua.
El Instituto Nacional de Prevención Cardiovascular (Incard) por otro lado advirtió que la oleada de calor será muy peligrosa para los hipertensos, por lo que recomendó que esa población mantenga una buena alimentación, control periódico y ejercicios físicos.

EQUIPOS EN RIESGO.

De la mano con el calor llegan los problemas de suministro de energía. No son solo los hogares los que sufren esta realidad, sino también los hospitales.
"Cualquier equipo biomédico que sufra fluctuaciones importantes en la provisión de energía puede ser dañado. Eso sin embargo no sucedió hasta el momento. Ante el corte de luz los generadores comienzan a funcionar de forma instantánea. Todos los hospitales cuentan con estos aparatos", sostuvo el doctor Diego Gamarra, director de Servicios de Salud de la cartera sanitaria.
El doctor Ayala por otro lado mencionó que el Nacional hasta el momento no sufrió ningún problema por los frecuentes apagones de electricidad, pero mencionó también el riesgo de los equipos.
"Las caídas de tensión podrían afectar a las máquinas. Cuando hay un corte entran a accionar los generadores, pero ante las caídas de energía no hay ningún apoyo", sostuvo.

jueves 22 de octubre de 2009

La hipertensión y el aceite de oliva.


La grasa de las aceitunas actúa sobre la membrana de los glóbulos rojos

Los científicos han dado un paso más para afianzar con datos los beneficios del aceite de oliva virgen como componente de la dieta mediterránea. Un equipo dirigido por Valentina Ruiz Gutiérrez (del CSIC) ha descrito los mecanismos moleculares que explican por qué la dieta enriquecida con aceite de oliva virgen es capaz de reducir la presión arterial en pacientes hipertensos. El trabajo ha demostrado, explica el CSIC en un comunicado, que esta grasa comestible es capaz de modificar hacia la normalidad la estructura y composición lipídica de la membrana de los eritrocitos o glóbulos rojos, alterada en estos pacientes. El estudio fue realizado en 36 pacientes, después de un año de intervención en su alimentación con dieta mediterránea.Tras la intervención dietética, se apreció también un descenso en el contenido de colesterol en los eritrocitos de los pacientes estudiados, así como un incremento en algunos fosfolípidos de la membrana. Esta reestructuración de las propiedades físicas y químicas de la membrana de los eritrocitos fue observada mediante difracción de rayos X, en el Hasylab de Hamburgo, Alemania. "Estos datos sugieren que la dieta de estilo mediterráneo modifica la estructura de las membranas y afecta al metabolismo de las grasas, que está muy alterado en pacientes con hipertensión", explica Ruiz Gutiérrez en el comunicado. Los pacientes fueron reclutados para el proyecto PREDIMED, una iniciativa que pretende demostrar el papel de la dieta mediterránea en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular, en la que participan 7.300 pacientes. Este proyecto aportó en el año 2006 las primeras evidencias científicas de que la dieta mediterránea reduce los factores de riesgo cardiovascular. El estudio, en el que participan investigadores del Instituto de la Grasa (CSIC) y de la Universidad de las Islas Baleares, junto con grupos de Sevilla, Málaga y Barcelona, se publica en el último número de la revista Hypertension.

domingo 4 de octubre de 2009

La artritis es peligrosa para el corazón

Problemas articulares, ése quizás sea el lado más conocido de enfermedades reumáticas como la artritis reumatoidea, la artritis psoriásica o la espondilitis anquilosante. Sin embargo, cada vez es mayor el cúmulo de evidencias que demuestra que estas afecciones autoinmunes, en las que las defensas del organismo se vuelven contra los tejidos que conforman las articulaciones, también afectan al corazón.

"Empezamos a encontrar evidencias que demuestran que pacientes con estos procesos desarrollan eventos cardiovasculares con mayor frecuencia que la población normal. En artritis reumatoidea, por ejemplo, los estudios han demostrado que el riesgo de desarrollar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV) es de aproximadamente el doble", dijo a La Nacion el doctor Miguel Angel González-Gay, del Servicio de Reumatología del Hospital Xeral Calde de Lugo, España.

De visita en la Argentina, para participar del 42° Congreso Argentino de Reumatología, este reumatólogo español presentó los resultados de recientes estudios que alertan sobre el riesgo cardiovascular asociado a las enfermedades reumáticas autoinmunes, que señalan la necesidad de tratar no sólo esas afecciones, sino también los factores de riesgo cardiovascular de estos pacientes.

González-Gay explicó que, independientemente de los factores de riesgo clásicos ?hipertensión, colesterol elevado, sobrepeso, sedentarismo, glucosa elevada en sangre? que pueda presentar el paciente, "la presencia de un fenómeno inflamatorio persistente y sostenido, como el que se asocia a las enfermedades reumáticas autoinmunes, acelera la aterosclerosis".

Tan sólo la artritis reumatoidea (ver ilustración) afecta a aproximadamente el 1% de los argentinos.

Como la diabetes

"Hoy está bien establecido que el riesgo cardiovascular de una persona con artritis reumatoidea es igual al de un paciente con diabetes tipo II", afirmó González-Gay. De ahí su consejo de que los médicos reumatólogos estén atentos no sólo a cómo la enfermedad afecta las articulaciones, sino también a eventuales signos del avance de la enfermedad cardiovascular.

Así, los niveles de presión arterial, de colesterol, de glucosa en sangre, pero también si el paciente fuma, si es sedentario o si está excedido de peso deben ser aspectos por discutir y evaluar en la consulta periódica con el reumatólogo, ya que todos ellos inciden sobre la salud cardiovascular.

Existen, además, métodos diagnósticos específicos que han demostrado ser efectivos para el seguimiento cardiovascular de estos pacientes. "Uno de los más comúnmente usados es el estudio ultrasonográfico de la arteria carótida, que permite establecer el riesgo de desarrollar eventos cardíacos, como el infarto", señaló el reumatólogo.

viernes 28 de agosto de 2009

La hipertension vinculada a trastornos de la memoria.

La investigación demostró que la alta presión diastólica conduce a un debilitamiento de las arterias pequeñas en el cerebro, lo cual puede llevar al desarrollo de pequeñas áreas de daño cerebral

La alta presión sanguínea está vinculada con problemas de memoria en las personas mayores de 45 años de edad, según un artículo que publica este martes la revista Neurology, de la Academia Estadounidense de Neurología.

El estudio determinó que las personas con alta presión diastólica, que es el número bajo en una lectura de la presión sanguínea, tienen más probabilidades de padecer problemas cognitivos, de memoria o relacionados con las destrezas de pensamiento, que las personas con lectura diastólica normal.

Por cada punto (10 puntos en la lectura estadounidense) de incremento en la lectura, las probabilidades de que una persona tenga problemas cognitivos aumentan en 7%.

Los resultados mantuvieron su validez aún después de ser ponderados con otros factores que pueden afectar a las capacidades cognitivas, tales como edad, tabaquismo, nivel de ejercicio, educación, diabetes o colesterol alto.

El estudio involucró a casi 20 mil personas mayores de 45 años de edad en todo el país que habían participado en una investigación sobre diferencias geográficas y raciales en el infarto, y que jamás habían padecido un infarto o microinfarto.

Un total de mil 506 participantes, esto es 7.6%, padecía problemas cognitivos, y nueve mil 844, es decir 49.6%, tomaba medicamentos para la alta presión sanguínea.

La presión sanguínea alta se define como una lectura de 12/9 (140/90) o más alta.

"Es posible que mediante la prevención o el tratamiento de la presión sanguínea alta podamos prevenir los impedimentos cognitivos, que pueden ser precursores de la demencia”, explicó el autor del estudio, Georgios Tsivgoulis, de la Universidad de Alabama en Birmingham, y miembro de la Academia Estadounidense de Neurología.

La investigación demostró que la alta presión diastólica conduce a un debilitamiento de las arterias pequeñas en el cerebro, lo cual puede llevar al desarrollo de pequeñas áreas de daño cerebral.

Tsivgoulis añadió que se necesita más investigación para confirmar la relación entre la alta presión arterial

La hipertensión genera daños "silenciosos" en el cerebro

Pequeños infartos cerebrales pueden producirse sin síntomas y, pese a que suelen pasar inadvertidos, estos trastornos sí tienen consecuencias

Los ictus lacunares son pequeños infartos que se producen en las estructuras cerebrales más profundas y que, generalmente, no dan síntomas. Una investigación australiana puso de manifiesto que la hipertensión es un importante factor de riesgo para su aparición, abriendo así la puerta a estrategias preventivas.

Los autores de este trabajo, publicado en la revista Neurology, quisieron analizar la prevalencia de este tipo de infartos cerebrales, comunes en la gente mayor, y los distintos factores que pueden contribuir a su desencadenamiento. Para ello, realizaron un seguimiento durante cuatro años a una muestra de 477 personas de edades comprendidas entre los 60 y los 64 años.

Según el diario El Mundo, al inicio de la investigación, además de otras evaluaciones médicas generales, cada participante fue sometido a una resonancia magnética, una técnica de imagen que permite detectar el trastorno. En ese momento, un total de 37 pacientes –un 7,8% de la muestra- presentaban pequeños daños en su cerebro a causa de un ictus lacunar.

Cuatro años después, las pruebas se repitieron, y los investigadores comprobaron que otros seis pacientes habían sufrido este tipo de infartos cerebrales y que el volumen de los detectados anteriormente había crecido.

Este último dato, según los investigadores, "podría indicar un proceso progresivo de atrofia en los tejidos que rodean la lesión".

Los riesgos de la hipertensión

Al analizar la información disponible, estos autores observaron que las personas que presentaban hipertensión tenían un riesgo mucho más alto de padecer estos ictus silenciosos que el resto de participantes.

También comprobaron que las personas que presentaban otro tipo de daños cerebrales, llamados lesiones hiperintensas en la sustancia blanca, también eran más propensas a padecer ictus lacunares.

A modo de conclusión, los investigadores remarcaron que "la progresión de ambas lesiones no es idéntica ni está desencadenada por los mismos factores de riesgo"; es decir, según sus palabras, aunque ambos trastornos tienen que ver con un problema vascular, no están completamente ligados.

jueves 6 de agosto de 2009

El vino como herramienta de prevención

Ya a mediados de los noventa, el recordado cardiocirujano René Favaloro no dudaba en recomendar tomar una copa de vino todos los días (o de whisky, también) para prevenir y contrarrestar las males que aquejan al corazón y que derivan del progresivo taponamiento de las arterias o aterosclerosis. Por aquel entonces, la ciencia comenzaba a dar con las primeras evidencias de los beneficios para la salud que reporta el consumo moderado de alcohol.

Desde entonces, es mucho lo que se ha dicho en favor del vino tinto, principalmente, y también de otras bebidas alcohólicas. Y aunque no todo ha sido luego ratificado por estudios científicos, lo cierto es que el abanico de beneficios para la salud confirmados es cada vez más amplio y excede el sistema cardiovascular.

Esta semana, por ejemplo, fueron presentados en Viena, Austria, en la Conferencia Internacional sobre Enfermedad de Alzheimer, los resultados de un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud, de los Estados Unidos, que halló que el consumo moderado de bebidas alcohólicas -vino, principalmente- redujo un 37% el riesgo de desarrollar demencias como el Alzheimer.

"Nuestros hallazgos sugieren que un consumo reducido a moderado de alcohol puede reducir el riesgo de demencia -declaró la doctora Kaycee Sink, de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos, y principal autora del estudio-. Las actuales recomendaciones de no excederse de una copa al día para las mujeres y dos copas para los varones son respaldados por estos resultados."

"Ya sabíamos que el consumo moderado de vino era bueno para el corazón, ahora también lo es para el cerebro", escribió el doctor Daniel Martínez, coordinador de la Clínica de Demencias del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), que participó del citado encuentro científico.

Así, hoy se le reconoce al consumo moderado y regular del vino tinto numerosos efectos benéficos asociados principalmente al poder antioxidante (ver ilustración) de algunos de sus componentes. Pero de todos esos beneficios, no hay duda de que el que más evidencias cuenta en su favor es la protección cardiovascular.

De cardiólogos y de enólogos

El consejo de Favaloro fue confirmado una década más tarde, en 2004, cuando se dieron a conocer los resultados de una de las investigaciones más relevantes de la cardiología: el estudio Interheart. Un equipo internacional encabezado por el doctor Salim Yusuf, de la Universidad McMaster, de Canadá, se propuso determinar cuáles son los principales factores de riesgo de la enfermedad cardíaca, y cuáles sus factores protectores, y para ello evaluaron a unas 29.000 personas en 52 países, incluida la Argentina.

Yusuf y sus colegas hallaron que el consumo moderado de bebidas alcohólicas -no sólo vino- efectivamente brinda protección contra el infarto. "Tomar entre una y dos copas diarias de bebidas alcohólicas en general reduce en un 10% el riesgo de sufrir infarto", dijo el doctor Rafael Díaz, coordinador en la Argentina del estudio Interheart, en Munich, el día mismo de la presentación en el Congreso Europeo de Cardiología de los resultados del Interheart.

Hasta la fecha, la explicación acerca de cómo el vino protege al corazón del infarto no es tan clara como el hecho de que, como corroboró Yusuf, esto ocurre en la vida real. Aun así, algo se sabe al respecto: los polifenoles, moléculas presentes en el vino entre las que se cuentan los ácidos fenólicos y los flavonoides, tendrían un efecto antioxidante sobre las arterias.

"La aterosclerosis es una enfermedad inflamatoria, producto de la oxidación causada por los radicales libres, que generan un envejecimiento arterial -explicó el doctor Roberto Peidro, director del Centro de Vida de la Fundación Favaloro-. Los flavonoides y fenoles del vino tienen un efecto antioxidante: actúan como un antiinflamatorio arterial."

"Se ha considerado que uno de los polifenoles, el resveratrol, era el elemento presente en el vino más importante para la salud, pero hoy se piensa que es el conjunto de los polifenoles el responsable", dijo el enólogo Roberto González, de la bodega Nieto Senetiner.

Estos compuestos, agregó el sommelier Carlos Maraniello, de la bodega Norton, "suelen encontrarse en mayor proporción en los vinos más jóvenes y con mayor cuerpo, ya que a medida que el vino evoluciona en la botella los polifenoles se van perdiendo".

Los polifenoles, coincidieron González y Maraniello, también pueden verse dañados por el mismo proceso de elaboración del vino. Cuanto más cuidado es éste, mayor concentración de polifenoles tendrá; de ahí que el precio del vino también sea un indicador de su poder antioxidante.

martes 9 de junio de 2009

Ver mucha tv altera las horas de sueño.

Los niños entre 4 y 35 meses de edad que ven televisión tienen patrones de sueño irregulares, lo cual significa que su horario para ir a la cama y hacer la siesta varía de un día a otro. Así lo evidenció un estudio de la Universidad de Washington, Estados Unidos, publicado este mes en la revista Pediatrics.

Los científicos tomaron a 2.068 niños cuya edad estaba entre los 4 y los 35 meses. El equipo aplicó un cuestionario a los padres para comprobar las horas que pasaban sus hijos frente al televisor, el horario de comidas y el patrón de sueño, entre otras variables. Se encontró así que el 27% de los niños tenía un patrón de sueño nocturno irregular. El 34% también presentó un sueño diurno alterado (horario de siestas).

En cuanto al tiempo que pasaban los pequeños frente a la televisión, los menores de 12 meses pasaron 0,9 horas diarias; aquellos entre 12 y 23 meses, 1,6 horas; después de los dos años de edad, los niños pasaban 2, 3 horas frente al televisor cada día.

.Al relacionar sus patrones de sueño con las horas frente al televisión, el estudio halló que el número de horas diarias frente a ese aparato estaba asociado tanto con un patrón irregular de sueño diurno y nocturno. De esa forma, los niños iban a la cama o tomaban la siesta sin un horario regular (un día a las 8 p. m., otro a las 10 p. m. o a las 7 p. m., según algunos ejemplos).

.“Una adecuada y buena calidad del sueño, promovida por una correcta frecuencia de los patrones, es importante para el bienestar de los niños y para el de los padres”, afirman los autores del estudio. El trabajo no analizó variables como la cantidad y calidad de horas de sueño, pero sí es una alerta importante para investigar más el efecto de las horas de televisión en el sueño de los infantes. Los investigadores también hallaron otros factores asociados con patrones de sueño irregular, como diferentes horarios de las comidas, características de la madre y una carencia de apoyo emocional.

.El año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría ya había aconsejado que los niños de cero a tres años no deberían ver la televisión.

.Trabajos anteriores advierten que ver imágenes televisivas -que se suceden rápidamente- pueden sobrestimular el cerebro de los pequeños y causar diferentes problemas de atención durante su etapa escolar.

Ese estudio, publicado también en Pediatrics, abarcó 1.278 niños de un año y 1.345 infantes de tres años de edad. Un 10% de esos niños presentó dificultad a la hora de concentrarse al llegar a los siete años (cuando se aprende a leer y escribir). Ese riesgo aumentaba cuanto más tiempo pasaban los niños frente al televisor, lo cual reafirma el consejo de la Academia Estadounidense de Pediatría.

Diversos estudios advierten que ver televisión en exceso incrementa el riesgo de sufrir sobrepeso u obesidad. Una investigación publicada por Pediatrics constató ese peligro en niños de cero a cinco años. El estudio estadounidense entrevistó a 2.700 padres sobre los hábitos televisivos de sus pequeños en edad preescolar. Además, midió y pesó a los niños. El estudio halló que la prevalencia de niños con sobrepeso estaba significativamente relacionada con la cantidad de horas diarias que el niños pasaba viendo la televisión. Por cada hora diaria ante el televisor, el riesgo de tener sobrepeso aumentaba un 1,06% entre los menores.

Esta en nuestras manos el cuidado de nuestros niños, y es muy importante que pongamos atención al tiempo que pasan frente al televisor, computadora y juegos de videos, recordemos que no son niñeras, y que el tiempo que pasemos con ellos durante el día, es el más valioso.

martes 2 de junio de 2009

Tabaquismo e hipertensión causan una de cada cinco muertes evitables

Uno de cada cinco fallecimientos evitables se deben al tabaquismo y la hipertensión, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard que se publica en la revista 'PLoS Medicine'.

Los investigadores han realizado una evaluación integral de los doce factores de riesgo asociados al estilo de vida que, de mantenerse en los niveles óptimos, podrían evitar muchas de las muertes que se producen en los Estados Unidos.
El estudio, dirigido por Majid Ezzati, estimaba el número de muertes evitables causadas por doce factores de riesgo. Son factores asociados con el estilo de vida que incluyen el tabaquismo, la inactividad física, aspectos de la dieta como el consumo elevado de sal y bajo de frutas y verduras, y factores metabólicos que a menudo surgen de la dieta y el estilo de vida pero que suelen dar lugar a tratamientos clínicos como la hipertensión y la glucosa en sangre.
Estos denominados factores de riesgo modificables pueden cambiarse o ser controlados por los individuos o a través de tratamientos médicos. Pueden acortar la esperanza de vida de la persona a través de aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, el ictus, los cánceres y otras enfermedades crónicas.
Los investigadores diseñaron un método de "evaluación del riesgo comparativo", una estimación del número de muertes que podrían evitarse si los factores de riesgo modificables se encontraran en un punto óptimo.
Los autores recopilaron datos de mortalidad del centro nacional de estadísticas sobre la salud y concluyeron que de los 2,5 millones de muertes en los Estados Unidos en 2005, casi 470.000 se asociaban con el tabaquismo y cerca de 400.000 con la hipertensión. Una de cada diez muertes se asociaba con la obesidad y el sobrepeso y el consumo elevado de sal con una de cada 25 muertes entre adultos.
El análisis sugiere que al centrarse en pocos factores de riesgo existen una gran posibilidad de reducir el número de muertes evitables. Además, los autores subrayan que existen intervenciones a nivel individual y de población que se están mostrando eficaces para combatir tanto el tabaquismo como la hipertensión.
A pesar de ello, la reducción de ambos factores de riesgo parece haberse estancado e incluso retrocedido en algunas áreas. Según concluye Ezzati, "la investigación, implementación, control y evaluación asociados a las intervenciones es crucial para reducir el número de muertes evitables en los Estados Unidos y en cualquier otro lugar".